Analía Spratte

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Quejarse ¿Es positivo o es negativo?

Sugerencias saludables para inteligentes emocionales

¿Sos de las personas que soportan quejas, de las que se quejan seguido o de las que nunca dicen nada?

Si alguna vez sentiste la abrumación que conlleva una queja  – más allá del lado que te encuentres – seguí leyendo que además de ayudarte a entender mejor sus aspectos y circunstancias , te doy mis sugerencias saludables para actuar con inteligencia emocional.

La queja,  como casi todas las cosas de la vida tiene un aspecto positivo otro negativo, en cualquier caso lleva una carga energética, y su resultado variará según cómo decidamos entenderla. 

Hay situaciones que indudablemente son para quejarse, resulta vital para avanzar y se vuelve un derecho. Aquí representa el primer paso para salir en busca de una solución. 

En otros casos, surge como una reacción natural para descargar tensiones, ante situaciones difíciles, dolorosas y/o irremediables, y nos posibilitan permanecer en el sufrimiento para transitarlo hasta que podamos salir. 

En ambos casos estamos hablando de aspectos positivos de la queja. En el primer caso es un llamado a la acción, en el segundo, una necesidad humana de expresar un sentir, que abrirá paso a aceptar, superar o sortear, una situación temporaria. En los dos, se percibe un inminente cambio ante la situación que aqueja a la persona.

¿Qué pasa cuando la queja permanece en el tiempo y la situación pierde el estatus de temporal?

Nos hace daño. 

No importara si somos quien la emite o quien la recibe, indefectiblemente una de las partes, si no es que ambas, empieza a sufrir.

La queja es un estado de malestar que si tiende a perpetuarse, es una condición que produce sufrimiento y a la vez un goce negativo para quien se queja. Aunque te suene raro, hasta para quejarse hay que tener un propósito si queremos hacerlo bien, porque quien se queja, sin propósito se hace daño y daña a su entorno. 

Hay personas que hacen de la queja una forma de existir. Se vuelven adictas y dependientes a quejarse, y con ello, negativos, ordinarios, menos deseables, amargados. No suficiente con eso, generan algo peor, parecen estar convencidos de que si vos sos buena persona, estas obligado a escuchar sus lamentos, o tu bondad y generosidad se pondrán en duda.

Resulta ser, qué hay personas que eligen vivir con una mentalidad positiva del lado del optimismo, y otras del lado pesimista, sosteniendo una mentalidad negativa con consecuencias destructivas, si es hereditario o adquirido, no lo vamos a discutir aquí, pero se pueden distinguir estos dos bandos claramente.

La Queja sin propósito es, en muchos casos, hasta algo cultural, hay creencias detrás de esto, enemigos comunes que aúnan despropósitos, y una cantidad enorme de reclamos sin sentido que para superarlos, o trascenderlos, hay dudar, cuestionar y responderse solos, hasta estar convencido de querer vivir en el disfrute y no en el sufrimiento.

Para los judeocristianos que somos tan propensos a sentir culpa como consecuencia de interpretaciones incompletas o erróneas sobre la compasión, el amor al prójimo, y el perdón, entre otros mandamientos y salmos, no nos resulta tan simple cerrar los oídos para volverlos sordos, aun cuando logramos distinguir la queja tóxica, el reclamo malicioso, que tira para un solo costal, el que nos mantiene atados.

Sin llegar ese extremo, ¿quién de nosotros no sintió la seudo- efectividad (propia o ajena) de expresar agobio reiteradamente, por estar “tapados de trabajo o llenos de responsabilidades impostergables o cansados de tanto ir y venir” , para lograr la empatía de nuestro superior, pareja, padre, madre, amigo e incluso hasta usado como discurso para que nuestros hijos sientan un poco de compasión, admiración o lo que sea, aun cuando el supuesto sacrificio no era ni por las tapas, para tanto?

A veces la queja se usa como sinónimo de sacrificio, postergación, procrastinarían o también debilidad. Resulta ser muy convincente, si no estás atento, podes caer en la trampa. En realidad la queja del quejoso es síntoma de inmadurez, así de simple, ya sea por querer parecer algo que no es o por buscar que otro solucione la molestia, nos pone en evidencia  a quien no se quiere hacer cargo de su parte del trabajo. 

Entonces, ¿de qué lado de la queja me estoy parando?, ¿qué beneficio obtengo en quejarme? o ¿qué estoy sosteniendo cuando me quedo escuchando quejas reiteradas del mismo lado?

Primer punto para Identificar: para qué lo hago es útil y la única forma de distinguir qué estamos buscando al quejarnos o al permanecer escuchando quejas similares de una misma persona sin hacer nada nuevo.

Otro punto a identificar: cuando alguien de nuestro entorno utiliza la queja asiduamente, puede tratarse de una estrategia de manipulación, consciente o inconsciente. Como mencionaba más arriba, la persona quejosa busca ayuda para no enfrentarse con la responsabilidad, con  la consecuencia de sus actos, o para no aceptar alguna situación, haciendo sentir culpable a otro por no darle una solución, cuando en general, la solución a muchos de nuestros problemas, sobre todo los emocionales y vinculares está dentro de cada uno.

Seguramente por estos días, muchos de nosotros encontramos más de una razón para quejarnos, sentirnos desbordados e incluso infelices, y recurrimos a la queja o a la crítica desmedida, como arrebato emocional, pero ahora que entendiste que la carga negativa de la queja puede ser dañina, te comparto algunas sugerencias para charlar con la almohada y buscar un equilibrio, si es que estas muy echado hacia alguno de los polos.

Así, en la era de la inteligencia emocional ( aunque escasee tanto como el alcohol en gel en pandemia), podes echar mano a un par de recomendaciones saludables que hasta el más pica-piedras puede poner en práctica antes de tirarle la catarata de lamento al más cercano  o quedar ahogado en lamentos.

Aquí van  algunas de mis sugerencias saludables actuar con inteligencia emocional:

1- Tomate el momento para revisar antes de hablar, con qué fin lo vas a hacer, que quieres que suceda después de que tiraste la queja. No te olvides que si lo que vas a decir sale desde el enojo y sin filtro, tienes altas probabilidades de lastimar los sentimientos de quien te escucha. 

2- Si la intención es solo descargarte (hacer catarsis) porque el problema o dolor no tiene solución, dale oportunidad al otro de que lo sepa, aclárale que no necesariamente esperas que haga nada más que escucharte y así evitarás  la frustración de quien al escucharte crea o sienta que es quien tiene que darte la solución.

3- Evita ser reiterativo, un lamento pasivo, tenderá a agotar a quien te escuche, el resultado es que dejará de escucharte o de responderte, y de la misma forma que en el punto 2, hay altas probabilidades de que empiece a tomar distancia del quejoso, inevitablemente la queja conlleva una energía al menos, negativa y nadie quiere más de lo que requiere su propia angustia.

4- Si te vas a quejar con el propósito de cambiar algo, entonces, incluí al menos alguna posible solución, así quien escucha intentará acompañarte en la búsqueda de la solución al problema en forma activa.

5- Comunicamos con todo el cuerpo, no solo con nuestras palabras, cuando quieras hacer tu queja, si buscas una solución, tienes que lograr ser escuchado. Habla claro, sin ironías, con respeto, que tus movimientos y actitud reflejen templanza y no ansiedad o nerviosismo. Hacer 2 o 3 respiraciones profundas y conscientes, es de gran ayuda para empezar.

6- Si te encontrás siendo el receptor de las quejas, podes utilizar este texto como guía para conversar  con la persona que está instalada en la queja y ayudarla a entender sobre los efectos negativos que su actitud auto destructiva tiene en su propia personalidad porque conlleva a deteriorar su entorno, los vínculos y claramente atenta contra su calidad de vida.

7- Por último, no olvides que la energía que utilizas en la queja, será necesaria para encontrar una solución o para resistir ante la adversidad, y acá es donde se vuelve más útil. Cuando nos damos por enterados, facilitamos la vía para reorientar nuestra energía.

Recordá que Quejarse, también significa que estas poniendo tu atención en algo que no te gusta o no quieres, y se la estas quitando a lo que Si quieres. ¡Enfócate!

¿Sabes de alguien a quien pueda resultarle útil esto que escribí?

Si te resuena el tema y te gustaría trabajarlo en forma personal o piensas que  a tu empresa le serviría buscar soluciones o talleres para abordar cualquiera de los temas mencionados en este artículo puedes contactarme a través de un mensaje de Whatsapp al +54 911 6583 3560, o cualquiera de las vías de comunicación que aparecen al pié de la página. 

Espero haber colaborado contigo con este sincero aporte.

Gracias por leerme,

Analía Spratte

Por Analía Spratte

Coach PCC & Counselor. Miembro de International Coach Federation ICF | AACOP y Asociación Argentina de Counseling