Todos somos vulnerables en algún grado por nuestra condición humana.

Todos somos limitados e interdependientes, no podemos sobrevivir solos.

Todos tenemos una perspectiva única de lo que nos hace daño y en qué medida

Todos tenemos sensibilidades distintas y particulares.

Todos tenemos formas diferentes de afrontar la vida.

 

 

La Vulnerabilidad

No es una debilidad.

No es una condición fija.

No se da en todos los ámbitos.

No es exclusiva de un género, una religión, raza o ideología.

No implica necesariamente haber sido víctima de otro.

No implica que haya pasado algo grave socialmente cuestionable.

No todos tenemos el mismo umbral de dolor o sensibilidad.

 

Algunas personas pueden ser más vulnerables que otras debido a circunstancias específicas en sus vidas.

En los momentos de vulnerabilidad, en general, tenemos dificultades para regular las emociones. Algunas  veces hasta se manifiesta en el cuerpo debido al estrés que puede provocarnos, por ejemplo, con dolor de cabeza, opresión en el pecho, cansancio, irritabilidad, etc.

 

Las situaciones en las que nos sentimos abrumados, desbordados o amenazados, nos dan una pista de nuestra propia vulnerabilidad.

 

Es sabio indagar y reconocer nuestras vulnerabilidades, aceptarlas, conocer nuestros límites y aprender a manejarlas. Conocer nuestros puntos débiles, nos hace más fuertes.

 

La vulnerabilidad se refiere a la capacidad limitada de una persona o grupo para resistir y recuperarse de efectos adversos, situaciones difíciles, exigencias grandes o inadecuadas, daños físicos y/o emocionales que provocan altos grados de estrés afectando negativamente a las personas, en una o más áreas de la vida.

 

Esta puede ser temporal o permanente y ser el resultado de factores individuales o sistémicos, pero no es una condición fija, es posible cambiar la situación con el tiempo y con el apoyo adecuado.

Las características de la vulnerabilidad están dadas por la falta de recursos, conocimientos o habilidades para afrontar situaciones difíciles, en el ámbito que sea, no es para todos igual, depende mucho de las características particulares de cada persona y su entorno

 

La vulnerabilidad emocional puede ser causada por una variedad de factores, incluyendo traumas emocionales, problemas de autoestima, una falta de habilidades de afrontamiento saludables y una falta de apoyo emocional, en general con la ayuda de un profesional es posible superarla y se refiere a la incapacidad de una persona para manejar situaciones estresantes y enfrentar problemas emocionales.

 

 

 

Hay diferentes tipos de vulnerabilidades además de la emocional, puede ser física, psicológica o estar relacionada con la edad, el género, la raza, la etnia, la cultura, la situación socioeconómica, el contexto situacional y/o el lugar de residencia, entre otros, por ejemplo:

 

  • La vulnerabilidad física se refiere a la susceptibilidad de una persona a enfermedades, discapacidades y lesiones.
  • La vulnerabilidad económica se refiere a la incapacidad de una persona para satisfacer sus necesidades básicas debido a la falta de recursos financieros.
  • La vulnerabilidad social se refiere a la falta de acceso a servicios y oportunidades sociales, como la educación, el empleo y la atención médica.
  • La vulnerabilidad psicológica se refiere a la falta de resiliencia emocional y la capacidad para manejar los desafíos de la vida.

Algunos signos y síntomas, tanto verbales como no verbales, pueden darnos señal de vulnerabilidad:

 

  • Sentirse inseguro o incierto acerca de sí mismo y sus capacidades
  • Expresar miedo o preocupación sobre situaciones difíciles o desafiantes
  • Decir cosas como “no sé qué hacer” o “me siento impotente”
  • Mostrar un aumento en la ansiedad o el estrés
  • Hablar de sí mismo en términos negativos o devaluarse a sí mismo.
  • Encogerse o encoger los hombros
  • Mirar hacia abajo o evitar el contacto visual
  • Tener una postura cerrada o encorvada
  • Temblar o temblar las manos
  • Respirar con dificultad o tener una respiración rápida y superficial
  • Tocarse o acariciarse partes del cuerpo como el cuello o el brazo.

 

En lo actitudinal, se puede tener comportamientos que reflejen la sensación de vulnerabilidad, como:

 

  • Negar sentimientos, situaciones o disimular la incomodidad.
  • Minimizar daños y/o frustraciones
  • Evitar situaciones que sienten que son desafiantes o estresantes
  • Buscar la compañía o el apoyo de otros hasta en situaciones cotidianas simples.
  • Sentirse retraído o introvertido.
  • Tener dificultades para tomar decisiones o para actuar de manera independiente.
  • Experimentar cambios en el apetito o en los patrones de sueño.
  • Sentir ansiedad antes de ir a determinados lugares o eventos, hasta evitar ir.
  • Dejar de frecuentar personas que solia frecuentar muy regularmente y no poder expresar el motivo.

 

 

¿Cómo podemos distinguir si nosotros o alguien más se siente vulnerable?

 

  • Sentirse abrumado o inundado por las emociones, especialmente en situaciones de estrés o tensión emocional.
  • Experimentar cambios de humor extremos, que pueden incluir rápidos cambios de ánimo, impulsividad emocional, irritabilidad o estados de ánimo persistentemente negativos.
  • Tener dificultades para establecer y mantener relaciones interpersonales saludables, ya que pueden ser demasiado dependientes emocionalmente de los demás o pueden tener dificultades para confiar en los demás.
  • Tener dificultades para expresar sus sentimientos de manera adecuada o para comunicarse efectivamente con los demás.
  • Experimentar dificultades para superar experiencias traumáticas o emocionalmente estresantes.
  • Sentirse abrumado por el estrés y la ansiedad, lo que puede provocar dolores de cabeza, dolores musculares y otros síntomas físicos relacionados con el estrés.

 

 

¿Qué podemos hacer cuando estamos frente a alguien que se siente vulnerable?

 

  • Ser empáticos y comprensivos con sus necesidades y limitaciones.
  • Ser conscientes de nuestra propia condición humana antes de decirle al otro que o cómo hacer las cosas.
  • Mostrar apoyo sin juzgar, contarle de nuestras inseguridades para que sepa que todos somos vulnerables en mayor o menor medida.
  • No restarle importancia al problema del otro
  • Escuchar activamente sin interrumpir.
  • Mostrarse optimistas en la búsqueda de respuestas o recursos sin imponer sugerencias.
  • Ayudarle a obtener ayuda profesional adecuada.

 

¿Qué tipo de ayuda profesional puede venir bien para superar la vulnerabilidad emocional?

 

Es importante que sea profesional y tenga un enfoque Centrado en la Persona, que ayude a desarrollar habilidades para regular sus emociones de manera saludable, a cambiar patrones de pensamiento negativos, a ganar seguridad para enfrentar los desafíos de la vida, aumentar su autoestima y a enfocar su disponibilidad en establecer relaciones interpersonales saludables.

En general, con el tiempo y el esfuerzo adecuados, es posible superarlas para vivir una vida emocionalmente saludable y plena.

Justamente un profesional de ayuda, como puede ser un Counselor, un Psicólogo o un Coach cuya formación, experiencia y credenciales profesionales sean demostrables, hay muchas personas que dicen ser/tener conocimientos, pero no son realmente consistentes ni comprobables, ni profesionales, podes buscar sus antecedentes en Google, LinkedIn o las páginas de las organizaciones que nuclean profesionales como AAC  (Asociación Argentina de Counselors),  AAAA (Registro único de Prestadores de Salud), ICF (International Coach Federation) y en el caso que elijas Coach, buscá que sea un coach credencializado por ICF y/o AACOP, ya que hay muchos que dicen estar certificados y no es cierto, aprobar un curso de coaching no los hace Coaches ni mucho menos estar Certificado ni Credencializado nacional o internacionalmente.

 

Si te resuena el tema y te gustaría trabajarlo en forma personal podés contactarme a través de un mensaje de WhatsApp al +54 911 6583 3560, o cualquiera de las vías de comunicación que aparecen al pie de la página.

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Espero haber colaborado con este sincero aporte.

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Gracias por leerme,

Analía Spratte